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Crecimiento con equidad

(This paper was originally submitted as part of Dr. Sonia Lenk’s course on Latin American Civilization and Culture on May 9th, 2019).

En Santiago, el capital y la ciudad más poblada de Chile, se encuentra un barrio lleno de rascacielos llamado “Sanhattan”. Como su tocayo Manhattan en la ciudad Nueva York, es un centro de finanzas y negocios. Este barrio es emblemático del hecho que Chile es, por muchas medidas, el país latinoamericano más exitoso económicamente. Este éxito tiene mucho que ver con la combinación de políticas económicas neoliberales con el cese de la represión social que fue común bajo Pinochet y el establecimiento de unos programas de beneficios sociales. Después de la restauración de la democracia en Chile en 1990, el gobierno chileno bajo los presidentes de la Concertación por la Democracia siguió con las políticas económicas neoliberales del régimen pinochetista y también ha aumentado la red de programas sociales, demostrando que estas dos políticas no son contrarias. Mientras las políticas económicas de la Concertación por lo general fueron una continuación de las políticas económicas pinochetistas, ellos relajaron la represión social y estableció unos programas sociales. Por eso, Chile se ha convertido en un país exitoso.

Es importante entender el estado político y económico de Chile al comienzo de los años 90, es decir, la situación en que se encontraron Patricio Aylwin y la Concertación cuando tomaron control del gobierno chileno después de 17 años de la dictadura. Después de unos fracasos económicos bajo el presidente socialista Salvador Allende, el general Augusto Pinochet hizo un golpe de estado militar y asumió la presidencia. El gobierno de Pinochet hizo unas reformas para convertir la economía del país en una más capitalista. Los “Chicago boys”, unos economistas educados en la Universidad de Chicago en los Estados Unidos, diseñaron un plan económico implementado por el gobierno que privatizó a unas industrias anteriormente poseído por el estado y recortó la inflación. Financieros extranjeros empezaron a invertirse en la economía chilena y por eso creció muy rápidamente (Pike). En contraste de estos beneficios del pinochetismo, el gobierno en esta época eliminó mucho de la red be beneficios sociales (establecida antes de Pinochet) que mejoraba la calidad de vida de la gente de la clase baja (Jeong 202). Al año 1990, cuando Pinochet renunció la presidencia, la economía chilena al nivel macro andaba bien, pero el estado de la clase baja era muy malo, todavía sufriendo los efectos de una recesión en los principios de los años 80. Entonces, asumiendo control del gobierno en 1990, la Concertación quería mantener la economía buena mientras también quería mejorar la condición de los pobres (Hojman 25-26). La Concertación mantenía control de la presidencia de Chile hasta 2010, entonces es esa época de 20 años que se analiza en este ensayo.

            Patricio Aylwin, el primer presidente chileno después de que Pinochet renunció la presidencia en 1990, expuso un plan para la economía chilena antes de asumir la presidencia. El plan mantuvo unos rasgos claves que caracterizaron la economía bajo Pinochet. En primer lugar, planificó a continuar con la política sobre las exportaciones instituido por el gobierno de Pinochet, a saber: un tipo de cambio realístico, tarifas bajas, y mercadotecnia en países extranjeros para motivar la compra de materias y productos chilenos (Hojman 26). El deseo de continuar estas políticas es debido a su éxito aun cuando Pinochet todavía fue el presidente. En 1989, la tasa de crecimiento de la economía chilena fue más de 9%, y las políticas de las exportaciones pinochetistas fueron visto como la razón para este crecimiento rápido. (Hojman 27). En 2005 Chile entró al Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica, un tratado de libre comercio entre Chile, Brunéi, Nueva Zelandia y Singapur (New Zealand Ministry of Foreign Affairs and Trade). También tiene tratados de libre comercio bilaterales con Australia (Department of Foreign Affairs and Trade), Canadá (Global Affairs Canada) y los Estados Unidos (United States Trade Representative). Todos fueron firmados durante las presidencias de la Concertación.

            Por lo general, las políticas económicas de las presidentes de la Concertación fueron exitosas. Aylwin y los siguientes presidentes de la Concertación—Eduardo Frei Ruiz-Tagle, Ricardo Lagos, y Michele Bachelet—presidieron sobre una época de buena economía en Chile, con la excepción de un periodo de estancamiento causado por la crisis asiática entre 1998 y 2001 (Zona Económica). Uno de los problemas más comunes de economías en desarrollo es la inflación, pero Chile no ha luchado con la inflación tanto como otros países en desarrollo. El peso chileno ha mantenido una tasa de inflación bajo de 10% desde el medio de los años 90, de acuerdo con las metas del Banco Central de Chile (Naudon y Vial 94). En los años entre 1990 y 2017 el promedio de crecimiento anual del PBI de Chile fue 4.68%. En comparación, el promedio de crecimiento anual del PBI de todo Latinoamérica y el Caribe durante la misma época fue 2.69% (Banco Mundial). El esfuerzo que hizo los gobiernos de la Concertación para sostener la buena economía del régimen pinochetista entonces mantuvo la economía chilena mejor que las otras en la región.

            Bajo el régimen pinochetista, había una red de programas sociales muy débil. En los años principios de la dictadura, los gastos del gobierno fueron muy pocos, especialmente en cuanto los programas sociales: en 1979, los desembolsos del gobierno chileno en los programas sociales fue 17% menos que el nivel de los desembolsos en 1970, el año antes de los aumentos de Allende (Davis-Hamel 81). Sí, el gobierno bajo Pinochet aumentó sus gastos en los años 80 para enfrentar una recesión fuerte, pero estos gastos fueron primariamente en la nacionalización de deudas incurridas por los bancos. Se estima que un 80% del pueblo chileno sufrió un empeoramiento en su calidad de vida tras la dictadura de Pinochet (Davis-Hamel 84). Entonces, bajo la dictadura el gobierno estaba dispuesto a gastar dinero para el bienestar de los bancos, pero no para el bienestar de la gente.

            Los gobiernos de la Concertación aumentaron mucho los gastos en programas sociales comparado con el nivel de gastos bajo Pinochet. Para pagar para esta expansión de la red de programas de beneficios sociales, implementaron un sistema de impuestos progresivo; es decir, los más ricos pagan un porcentaje de sus ingresos más alto que los menos ricos. Esto resultó en un aumento de ingresos públicos de 15% (Davis-Hamel 85). El presidente Ricardo Lagos implementó un programa llamado Chile Solidario con el propuesto de disminuir la cantidad de personas viviendo en pobreza extrema, y fue exitoso (Davis-Hamel 86-87). El Congreso de Chile también durante la presidencia de Lagos reformó el sistema de asistencia médica, estableciendo el sistema de Acceso Universal con Garantías Explicitas (AUGE). AUGE garantiza cuidad sanitaria a todos los chilenos para ciertas enfermedades (hoy en día hay 66 en la lista) (Missoni y Solimano 13).

            Se nota acá un caso especial que no bien se suele considerar parte de una red de programas sociales, pero es un gasto del gobierno para el bienestar de unos de sus ciudadanos y muestra el compromiso del gobierno democrático a la equidad: los pagos a las familias de las personas matadas por el gobierno militar, y a las víctimas de la tortura. Unas comisiones formadas por el gobierno hallaron que el régimen pinochetista mató a aproximadamente 3.200 personas (incluso a 1.100 desaparecidos) y que fueron aproximadamente 37.000 víctimas de la tortura en esta misma época (Macias 126). A los principios de los gobiernos de la Concertación el gobierno aprobó una ley que compensó a unas víctimas de la violencia estatal. Ley 19.123 de Chile, aprobado en 1991, “[promueve] la reparación del daño moral de las víctimas [de violencia estatal]… y [otorga] la asistencia social y legal que requieran los familiares de éstas para acceder a los beneficios contemplados en esta ley,” según su propio texto. Establece “una pensión mensual de reparación en beneficio de los familiares de las víctimas de violaciones a los derechos humanos…” Se puede debatir se estos pagos pueden recuperar el asesinato de un querido o los daños duraderos causado por la tortura, pero esta ley muestra que el nuevo gobierno democrático de Chile quería recompensar para los actos aborrecibles del régimen pinochetista. Dicho en otra manera, el espíritu reconciliatorio del lema “crecimiento con equidad” extendía a medidas dirigidas directamente a los que sufrían más por la dictadura.

Otro aspecto restringido de la dictadura fue su regulación estricta de los sindicatos. Como gran parte de la base de apoyo de los partidos políticos que oponían a Pinochet (incluso a los partidos Socialista y Comunista, los que apoyan el presidente Allende), la dictadura necesitaba oprimir las actividades de los sindicatos para mantener su control del gobierno sin enfrentar un movimiento de resistencia (Murillo 449). También, como el régimen pinochetista fue enfocado en el desarrollo de empresas en el país, una clase obrera débil ofrecería un incentivo para compañía invertir en Chile. Pinochet instituyo unas políticas con el propuesto de hacer los sindicatos más débiles, “curtailing labor organization and collective bargaining, reducing firing costs, and allowing the hiring of strikebreakers.” (Murillo 449) En los primeros años del régimen de la Concertación, unas leyes reformativas sobre los sindicatos fueron aprobadas. El gobierno aprobó la reforma más grande con respecto a los obreros en 2001 durante la presidencia de Ricardo Lagos, implementando unas protecciones para los obreros como límites de horas extraordinarias del trabajo (Murillo 450).

La síntesis de crecimiento económico con iniciativos para promover la equidad social ha beneficiado Chile mucho, y ahora surge como uno de los países mas desarrollados y estables en Latinoamérica. Chile es miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), una organización que incluye la gran mayoría de países considerados desarrollados. La OCDE requiere que sus miembros son cometidos al libre comercio y la democracia y que tienen un gobierno estable y trasparente. Chile accedió al OCDE en 2010 (Organization for Economic Cooperation and Development). También Chile disfruta una política muy estable que deja que las empresas privadas inviertan en el país. Estas inversiones mejoran la infraestructura del país y crean empleos—Chile acerca el pleno empleo con una tasa de desempleo de 7.0% (Bradley 54-56). Finalmente, Chile tiene una clase media de un tamaño grande no visto en otros países latinoamericanos. Un estudio del Pew Research Center halló que, en 2011, un tercer del pueblo chileno son de ingresos medios (definido como ingresos entre US$10 y US$20 por día), lo más en Latinoamérica (Gao). En total, la economía y la sociedad chilenas son florecientes todavía hoy debido a los esfuerzos de la Concertación.

Entre las extremas de la izquierda y la derecha Chile ha hallado un sendero en el medio que ha llevado el país a prosperidad. La economía y la sociedad de Chile no son sin problemas, pero generalmente los líderes democráticos chilenos han cumplido su promesa de “crecimiento con equidad”. El Chile de los últimos 30 años da un ejemplo al mundo de lo que pase cuando el gobierno no sucumbe a los extremos—un país exitoso mostrando que es posible tener una economía estable y una sociedad más equitativa.

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